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El número mágico 7, más o menos dos

autoría: Urtzi Barrenetxea Iparragirre, 

Según una opinión generalizada, la psicología cognitiva dio sus primeros pasos en 1956, concretamente el 11 de septiembre, en el Simposio sobre Teoría de la Información organizada en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusets). En aquella jornada se presentaron, entre otras ponencias, las raíces de la lógica computacional, a cargo de Allen Newell y de Herbert Simon, o las bases de la gramática transformacional, presentadas por Noam Chomsky.

En este post nos ocuparemos de otra de las ideas formuladas en tal productiva jornada. Se trata del número mágico siete, más o menos dos, concepto presentado por el psicólogo George Armitage Miller (1920-2012).

Basándose en dicha noción verificada de forma empírica, Miller expuso que nuestra memoria a corto plazo (también conocida como memoria de trabajo) tiene un límite que se encuentra en torno a los 7±2 elementos; esto es, entre 5 y 9 ítems. Siendo exactos, y por respeto a Miller, deberíamos precisar que dicho número depende también de la complejidad de los elementos, así como del nivel de conocimiento del tema por parte de la persona receptora.

La intención de este post no es la de valorar la precisión de dicho “número mágico” a partir de los últimos estudios neurocientíficos al respecto (las investigaciones actuales hablan de 4 elementos). Tan solo queremos destacar la validez de aplicar esta idea al ámbito del lenguaje claro.

La tesis que queremos mostraros aquí es la de que nuestra memoria de trabajo, la que utilizamos, entre otras muchas cosas, para comprender un texto, tiene un límite máximo. A partir de dicho límite, el procesamiento de la información que se necesita para comprender una frase se ve dificultado. Dicho de otro modo, cuantos más elementos contenga una frase, mayores serán las dificultades de nuestra memoria para almacenar y manipular toda esa información y continuar con la lectura.

Deberíamos ser conscientes de esta capacidad limitada de la memoria a la hora de redactar nuestros textos. Con este fin, podemos lograr textos más amigables y comunicativos tratando, por ejemplo, de reducir la longitud de las frases; principalmente, haciendo frente a esa tendencia tan enraizada en nuestra prosa administrativa de componer párrafos unioracionales.

Si por causas obligadas en la tramitación de su procedimiento es necesaria su presencia, el ayuntamiento debe remitirle una citación con indicación expresa del lugar, la fecha, la hora y el objeto de la comparecencia y advertirle de los efectos que tendría su no presentación, pero, en este caso Vd. tiene derecho a que el Ayuntamiento le expida una certificación donde conste su comparecencia, y a asistir, si así lo considera, acompañado de un asesor. Si es necesaria su presencia en la tramitación del procedimiento, el ayuntamiento debe remitirle una citación. En esa citación, debe indicarle expresamente el lugar, la fecha, la hora y el objeto de la comparecencia. Además, debe advertirle de los efectos que tendría el hecho de no presentarse. Si su presencia es obligatoria, tiene derecho a que el Ayuntamiento le expida una certificación donde conste su comparecencia. También tiene derecho a ir acompañado de un asesor/a, si así lo considera.

Del mismo modo, deberíamos tratar de reducir el número de elementos, en este caso, palabras, en las oraciones recargadas tan típicas en los textos administrativos.

Respetar el modo en que cada persona gestiona su propia vida (principio de autonomía de la bioética) quiere decir a tal efecto que toda persona capaz, siempre y cuando no esté coaccionada y esté debidamente informada, tiene derecho a aceptar o no un tratamiento determinado y, en este sentido, puede contradecir la opinión sobre el particular del personal sanitario. Respetar el modo en que cada persona gestiona su propia vida (principio de autonomía de la bioética) quiere decir que toda persona capaz, libre de coacciones y debidamente informada, tiene derecho a aceptar o no un tratamiento determinado y a contradecir la opinión del personal sanitario.

Debemos ser conscientes de que la excesiva longitud de una oración dificulta su comprensión. En consecuencia, conviene evitar la composición de oraciones innecesariamente extensas; de modo particular, en los textos jurídico-administrativos, ya que gran parte de la ciudadanía a la que nos dirigimos desconoce aspectos básicos del procedimiento administrativo.

 

Euskadi, bien común