Saltar al contenido principal

La pirámide invertida en los textos digitales

autoría: Urtzi Barrenetxea Iparragirre, 

Cuando leemos un texto, estamos acostumbrados a que la disposición del contenido informativo siga un patrón determinado. Nos hemos habituado a que la información se estructure según el esquema Introducción > Detalles > Conclusión. Podemos representarlo gráficamente de la siguiente manera:

Se denomina estructura de la pirámide a esta organización informativa. Según este modelo, el contenido más importante, el tema principal del texto, se sitúa en la parte final. Por consiguiente, se debe leer el texto completo para alcanzar la conclusión o síntesis.

No obstante, la primacía de este paradigma de estructuración textual está cambiando debido principalmente a la importancia que han adquirido los contenidos digitales.

Como hemos comentado a menudo en este blog (abre en nueva ventana),  a la hora de buscar información no actuamos de la misma manera cuando nos encontramos ante una pantalla o ante un texto impreso. En el primer caso, las personas no se adentran en el texto mediante una lectura literal y lineal. Por el contrario, se centran en elementos concretos del texto, mediante un primer escaneo superficial, para decidir si se encuentran ante el contenido digital que responde a sus expectativas. Entre los elementos que cobran especial relevancia en este escaneo, se encuentra el propio inicio del texto; es decir, el título, la primera frase o el párrafo inicial.

Como consecuencia de este patrón de lectura, la forma de estructurar los contenidos digitales ha cambiado de forma esencial, de tal modo que este nuevo modelo se conoce con el nombre de pirámide invertida. En este patrón originario del ámbito periodístico se invierte el orden habitual de estructuración, y los contenidos se disponen del siguiente modo: Conclusión > Explicación > Detalles.

La pirámide invertida o inversa se basa en la concepción de que las personas que leen textos en pantalla tienen menos paciencia que aquellas que leen en formato papel y que la mayoría concede unos pocos segundos a la lectura de un texto digital. Ante dicho escenario, este modelo ofrece la opción de escanear la página y de obtener rápidamente una imagen general del contenido. De este modo, el lector es capaz de captar la idea principal de un texto sin la necesidad de leerlo en su totalidad.

Debemos tener claro que el soporte específico de los textos digitales no es el papel, sino la pantalla; esto es, un marco de resolución convencional de 800x600 píxeles (aún menor en los dispositivos móviles). Teniendo en cuenta que, además del texto, en la propia pantalla se encuentran los menús, barras y demás elementos de navegación, inicialmente solo vemos una parte limitada del contenido.

Ante tales circunstancias, conviene exponer la idea principal de nuestro texto lo antes posible, de modo que quien nos lea no deba desplazarse hasta la parte inferior de la pantalla, mediante el scroll, para captar el tema principal del contenido. La mayoría de las personas decidirán en función del contenido visualizado en esta ventana si desean seguir leyendo el texto o acudir a otra página web.

Por lo tanto, al definir la disposición de un contenido digital, inicia el texto con el tema principal; a continuación, desarróllalo mediante una explicación; por último, añade los detalles necesarios para completar dicho tema.

No proponemos que todo texto en pantalla deba cumplir los criterios de la pirámide invertida. Al respecto, conviene actuar con flexibilidad y recordando en todo momento que el soporte específico de los textos para la web es la pantalla, no el papel.

Euskadi, bien común