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¿Cómo debemos utilizar el pronombre "nadie"?

Nadie significa 'ninguna persona', y es un pronombre indefinido de tercera persona, masculino y singular que impone su género, número y persona al resto de los elementos de la oración (al igual que alguien).

Las formas correctas son nadie quiere y alguien quiere. Por tanto, se consideran incorrectas nadie queremos o alguien queremos

Veamos algunos ejemplos:

          *Nadie supimos hacer el ejercicio.
            Nadie supo hacer el ejercicio.
          *Nadie queremos escuchar esas palabras.
            Nadie quiere escuchar esas palabras.
          *Nadie somos perfectas.
            Nadie es perfecto.

En los ejemplos anteriores, el verbo concuerda en tercera persona singular (supo, quiere, es). Además, en el tercer ejemplo, el adjetivo perfecto se declina en masculino.

Si bien lo normal es que los adjetivos y participios concuerden con este pronombre en masculino, se acepta también la concordancia en femenino, si se pretende subrayar que se alude a una mujer, en construcciones comparativas cuyo segundo término se refiere a una mujer o cuando por contexto se entiende que se habla solo de mujeres:

           No quieren a nadie guapa; quieren chicas normales con ganas de aprender.  
           No encontraran a nadie más valiosa que ella.
           Las mujeres de su generación son muy discretas, nadie quiere ser criticada.

Si sustituimos nadie por alguien, comprobaremos que concuerda igual que el pronombre alguien.

           Alguien supo hacer el ejercicio.
           Alguien quiere escuchar esas palabras.
           Alguien es perfecto.

Nunca se nos ocurriría decir *alguien queremos escuchar esas palabras o *alguien somos perfectos. 

Tampoco es correcto sustituir nadie por nadie de nosotros:

          *Si nadie de nosotros supimos hacer el ejercicio, ¿por qué no lo cambiaron?

Si se trata de resaltar la implicación de quien habla, podemos utilizar ninguno:

           Si ninguno supimos hacer el ejercicio, ¿por qué no lo cambiaron?

Los indefinidos negativos (nada, nadie, ninguno, etc.) se pueden situar en dos posiciones:

  • detrás del verbo, cuando el verbo va precedido de otra palabra negativa (No vino nadie); y
  • delante del verbo, en los demás casos (Nadie vino).

Esas dos variantes tienen el mismo significado, pero no son intercambiables.

La primera variante (No vino nadie) tiene lugar porque la sintaxis incorpora una forma de concordancia que afecta a las palabras negativas en algunos contextos.

          No le digo nunca nada a nadie.          

En el ejemplo, nunca, nada y nadie caen bajo el efecto del adverbio no y concuerdan con él como manifestación formal de esta relación. Aunque la oración esté compuesta de cuatro palabras negativas, no forman cuatro negaciones, se entiende que las tres últimas son palabras negativas concordantes.

En la segunda variante, la palabra negativa se sitúa antes que el verbo (Nadie vino). No aparece el adverbio no puesto que su significado está incorporado en el indefinido negativo. Cabe decir, que en el español antiguo se admitían estructuras como Nadie no vino, y hoy en día aún se registran en algunas hablas.

En la actualidad, se emplean las formas los nadie y los nadies para designar a un colectivo integrado por todas aquellas personas que parecen invisibles, de las que nadie habla o por las que la sociedad no muestra interés.

Por lo tanto, son plurales adecuados para hacer referencia a esa parte de la sociedad.

El Diccionario de la lengua española presenta nadie únicamente como pronombre, pero en el diccionario de María Moliner aparece también como sustantivo, con el significado de ‘persona insignificante, de poca importancia o de poco carácter’.

Euskadi, bien común