Para que nos entendamos: la Constitución española, reescrita en lenguaje claro
autoría: Área de Lenguaje Administrativo,
Es una realidad innegable: para la gran mayoría de la ciudadanía los textos jurídicos resultan además de abstractos, complejos. ¿Cuánta gente habrá leído la Constitución española? Nos podemos hacer una idea. Y es que el uso de una jerga compleja y técnica convierten a la carta magna en un documento poco accesible para el día a día.
Para superar este obstáculo, la asociación internacional PLAIN (Plain Language Association International) ha presentado la primera Constitución española adaptada íntegramente a criterios de lenguaje claro . El objetivo de esta reedición es agilizar la búsqueda y el uso de la información que podemos encontrar en la carta magna, y, a su vez, facilitar la comprensión. Eso sí, La Constitución clara —como la han bautizado— no busca cambiar el contenido jurídico de la Constitución ni pretende reinterpretarla.
La consigna el lenguaje claro no implica quitarle precisión a un tema ha sido recalcada en el preámbulo del documento presentado: “Aclaremos que el lenguaje claro no significa infantilizar ni quitar importancia, sino redactar para que el mensaje llegue, para que cada persona que vive en nuestro país lo comprenda, independientemente de sus conocimientos. Queremos ayudar a cualquier persona —aunque no tenga formación jurídica— a entender qué dice la Constitución y cómo influye en su vida diaria”.
Para la redacción del documento, se han empleado técnicas concretas: frases más cortas, orden lógico (primero lo general, luego lo particular), verbos en presente cuando se podía, términos coherentes en todo el documento, eliminación de redundancias y mejoras de cohesión. Para hacerlo con garantías, por un lado, el proyecto se ha apoyado en criterios internacionales de lenguaje claro (en los principios de la norma ISO 24495), y, por otro, en la Guía Panhispánica de lenguaje claro y accesible de la RAE y la ASALE.
Para muestra, un botón:


Como podemos observar en la imagen de abajo, el mismo artículo ha sido modificado para facilitar la comprensión: en los textos jurídicos se tiende a escribir párrafos compactos, lo que hace que se utilicen muchos conectores para expresar las relaciones entre frases. Sin embargo, si se reescribe el mismo contenido mediante listas, se facilita su composición.


Otro ejemplo claro es el artículo 32 de la carta magna, que necesitaba una nueva fórmula que reflejara la realidad actual sin alterar la norma.

La Constitución clara justifica así el cambio, como podemos observar en la siguiente imagen: “El artículo 32 ofrece otro caso significativo. Reconoce el derecho del hombre y la mujer a contraer matrimonio en plena igualdad jurídica. En 1978 era necesario afirmar esa igualdad porque durante la Dictadura, la mujer había sufrido un estatus jurídico subordinado al del hombre. Y más allá, desde 2005 el matrimonio en España puede celebrarse entre personas del mismo sexo. Así, la mención exclusiva a hombre y mujer parecía incompleta”.

Para facilitar aún más el documento, el equipo encargado de la redacción ha elaborado un glosario muy práctico, que define con palabras sencillas los términos específicos empleados en la Constitución (jurídicos, institucionales o técnicos).
Ya no tienes excusa: leer y entender el texto de la Constitución española no te costará ningún esfuerzo. Compruébalo tú mismo: entra en el enlace y échale un vistazo al texto reformulado. El lenguaje claro nunca defrauda.



